Dile a la lujuria paciencia, pues ella envenena la mente con promesas rotas.
Dile al miedo que cese, tampoco es tan malo sentir, y si todavía duele todavía vive, aún hay esperanza.
Dile también que la esperanza viva pero no demasiado cerca, tampoco muy lejos, pero que viva rodeándonos.
Dile al amor que se calmé pues el amor siempre llega y lo desajusta todo, dile al amor que cierre los ojos y sienta, que se deje llevar aún pisando el suelo.
Dile al corazón que ya puede latir, pues aunque nunca dejo de hacerlo estando roto sonaba menos.
Dile buenos días al miedo y empieza de nuevo.
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